viernes, 5 de abril de 2013

COMENTARIO I (SAN GIANNUZZI)

Qué pueriles que son, 
en el fondo, las nuevas 
canciones. Las escucho 
gracias a un neo walkman
cuando salgo de casa, 
cosa de que el trayecto 
se aligere. ¿Leer 
en el bondi? Ya no:
me mareo no bien 
paso de la segunda 
a la tercera página. 
Y la macana es que 
el celu sólo capta 
emisoras potentes. 
Total: como no quiero 
Cadena 3, insisto
con el rock nacional 
y sus pobres acordes. 
Y mientras disecciono
despiadado las rimas 
de Calamaro y prole
y analizo las vueltas
cuadradamente armónicas
de los diversos grupos 
--porque el intelectual 
no puede estar a gusto 
con nada ni con nadie, 
y hay que ser mala onda--, 
me sorprendo de pronto
bailando imperceptible- 
mente, con gestos breves, 
disimulados, en 
la parada de turno 
y me entrego, sin más, 
a una Época púber
que coordina cabezas 
de rictus serenado
a través de unas calles 
en las que nunca nos 
han chocado, hasta ahora. 

1 comentario:

  1. ¡ojala se descubra/nos descubramos mas a menudo en movimientos de cabeza!
    co

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