Acabo de perderte.
Noche del corazón,
ahora te entreveo:
indiferente, plena,
sucesora de nada.
Clausurado, vaciado,
de lejos gesticulo:
y mis muecas se agotan
ante un espejo sordo
y prepotente que,
inapelable, anula
este armonio quebrado,
sus notas, su pedal.
sábado, 15 de junio de 2013
jueves, 13 de junio de 2013
TÍO CARLOS
Entender. Ser, más bien,
un entendido. Docto
que diserta --paciente,
clemente-- frente a un niño.
Ser otro. No desairo
aún tal imposible,
por más que se me muestre
impracticable, odioso.
Porque también en mí
algo se enerva cuando
me fuerzo al anhelar
esa impostura o mueca.
Mueca o tic de empeñado
en llamar a aquel muerto
que alguna vez me alzó,
que me enseñara Morse.
(Y abrir la Enciclopedia,
y ver todos los puntos
y las rayas, y ya
no poder aprender...)
un entendido. Docto
que diserta --paciente,
clemente-- frente a un niño.
Ser otro. No desairo
aún tal imposible,
por más que se me muestre
impracticable, odioso.
Porque también en mí
algo se enerva cuando
me fuerzo al anhelar
esa impostura o mueca.
Mueca o tic de empeñado
en llamar a aquel muerto
que alguna vez me alzó,
que me enseñara Morse.
(Y abrir la Enciclopedia,
y ver todos los puntos
y las rayas, y ya
no poder aprender...)
viernes, 7 de junio de 2013
ESA PIEL
Último padecer,
hacés que los poemas
pretendan formas claras
que regalás sin más
al estulto vecino;
las previas fueron cruces
en los helados muros
de una casa que nunca
fue tuya. En ella luego
amaste y te olvidaste
del sentido de arar
para los otros: poco,
huero fruto mordías
entre tus labios. No
podemos permitir
que repitas exangüe:
"la poesía ha muerto".
Tu corazón, tu viejo
corazón de negar,
pierde esa piel ahora.
No temas, que mañana
vas a apartar juicioso
a todo aquel que exija
lo que sólo a vos toca
de tu propia visión.
hacés que los poemas
pretendan formas claras
que regalás sin más
al estulto vecino;
las previas fueron cruces
en los helados muros
de una casa que nunca
fue tuya. En ella luego
amaste y te olvidaste
del sentido de arar
para los otros: poco,
huero fruto mordías
entre tus labios. No
podemos permitir
que repitas exangüe:
"la poesía ha muerto".
Tu corazón, tu viejo
corazón de negar,
pierde esa piel ahora.
No temas, que mañana
vas a apartar juicioso
a todo aquel que exija
lo que sólo a vos toca
de tu propia visión.
lunes, 3 de junio de 2013
AHORA QUE TODO NOS DESLUMBRA
Tiempo para mi madre.
Y los vasos se ensañan
en los manteles últimos.
Y ella ya no comprende
que comienzo a entreverla.
Muñeco de hilos dulces
que destripamos pronto.
Tiempo para mi madre.
Acompañarla ahora
que todo nos deslumbra.
Conciso testimonio
el temblor de sus manos
de aljibe. Ya se aleja:
destrozada, menor.
Y los vasos se ensañan
en los manteles últimos.
Y ella ya no comprende
que comienzo a entreverla.
Muñeco de hilos dulces
que destripamos pronto.
Tiempo para mi madre.
Acompañarla ahora
que todo nos deslumbra.
Conciso testimonio
el temblor de sus manos
de aljibe. Ya se aleja:
destrozada, menor.
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